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EL GUARDIÁN DEL PARAISO 6

Queimada

« CAPITULO 6 »

NARRADOR - Dio la centésima vuelta en la cama: El reloj de una iglesia cercana desgranó lento 5 campanadas; había escuchado también las de antes y las otras... ¡ Y las anteriores ! En un duermevela molestisimo pues no sabía muy bien cuando se encontraba peor, si dormido o medio despierto. Cuando lograba adormilarse su cerebro se poblaba de imágenes absurdas tales como ver a unos gigantescos robots luchando denodadamente contra un ejercito de brujas y fantasmas ; ellos 4 vagaban lentos por un inmenso lago cubierto de espesas brumas de entre las cuales surgían cada poco fantásticos animales que pretendían volcar la balsa de troncos sobre la que el cuarteto flotaba. Su sobrina se cogía alegremente con las manos a un par de terroríficos cocodrilos y bailaban los 3 una extraña danza al son de musiquillas feriales....

Luego veía a la niña rular girando sin fin en una especie de tubo horizontal ; el quería alargar una mano para rescatarla pero sus movimientos eran estremecedoramente lentos... Paloma se alejaba sin cesar de dar vueltas y sus continuas carcajadas parecían burlarse de su impotencia para cogerla.

Después veía una descomunal " Noria " en uno de cuyos cestos iba su hermano mientras Susana y sus hijos le seguían en el posterior y tras ellos marchaba el tratando de alcanzarles. De pronto la cesta de Álvaro subía sin parar abandonando su correcta formación para perderse flotando en el Espacio; el quería agarrarle con sus fuertes manos para evitar que desapareciese pero estas de modo incomprensible se negaban a obedecerle... Parecían agarrotadas: El cuerpo de su hermano se esfumaba por fin camino de las estrellas mientras el iniciaba la bajada del artilugio en movimiento.

Mirando hacia la cesta que iba tras el, vio que en ella descendía una bailarina oriental moviéndose cadenciosamente al compás de dulces músicas interpretadas por raros instrumentos; lucía unos amplios pantalones de vaporosa tela y su desnudo Torso dejaba ver como sus magníficos senos se movían indolentes acompasados con el baile. Su cuerpo no cesaba de moverse mientras la cara....

¡ Que cara, Dios bendito ! Era perfecta, divina; era Susana que le sonreía tendiéndole sus manos en un gesto de llamada irresistible... El trataba de acercarse pero entonces la cesta que seguía a las suyas abandonaba su posición para venir e interponerse en medio de ellos; en su interior los niños jugaban alegremente con su padre riéndose los 3 mientras se perdían por el lado contrario. Volvía a intentarlo pero cada vez que pretendía iniciar un paso hacia la bailarina, el cesto de Álvaro y sus hijos se interponía entre los 2 una y otra vez: Cruzaba. ¡ Cruzaba !.... ¡¡ Cruzaba !!

Tras ello venía el despertar bruscamente con un frío sudor inundando su piel y tornaba a dar vueltas y mas vueltas sobre la deshecha cama mientras el reloj de la iglesia le enviaba de nuevo sus graves campanadas. Entonces y con agria Ironía sobre si mismo, recordaba que el jamás tuvo el menor problema para intentar la conquista de una hermosa mujer aun cuando como en el caso de Susana, estuviera casada. El problema era... ¡¡ Con quien !! Tremendo, insalvable: Desde apenas rebasada la edad escolar el sentía un profundo respeto a la par que admiración hacia el mayor, que motivan ambas cosas tan brillante Inteligencia, su fulgurante carrera y la lucha Tenaz y sin desmayo que luego había desarrollado aquí por los madriles... Y aun cuando esta le hiciera tener un tanto descuidada a su familia, como era por el motivo que precisamente unía mas a los 2 hermanos, el pequeño entendía y casi disculpaba la actitud del mayor.... Pero claro, todo esto alcanzaba a colegirlo cuando en su cerebro se hacía la luz normal ; en cuanto este se adormilaba, el Subconsciente que no quería saber nada de tales componendas, tornaba a estrellarle contra el rostro la dichosa cestita ocupada por Álvaro cruzando sin cesar entre su propio cesto y el que transportaba a la mujer con sus hijos.

Tras otro brusco despertar volvían a su Mente las imágenes reales de la noche anterior ; se veía de nuevo llegando a la casita y sacando del coche con sumo tiento a su dormido sobrino en tanto que ella hacía lo mismo con la niña. Con el mayor cuidado llevaron a los críos a sus camitas depositándoles sobre ellas sin quitarles mas que el calzado para no despertarles. Con un par de sabanas que la mujer sacó del diminuto armario les taparon para salir luego de puntillas al salón donde ella se dirigió a su propio cuarto y mirando por la entreabierta entrada, volvió junto a el para decirle en un susurro;

SUSANA - Álvaro no ha vuelto aun y estoy demasiado cansada para esperarle. Voy a dormir ; tu haz lo mismo porque también estarás rendido.

JESÚS JAVIER - Un poquillo: Que descanses Susana.

SUSANA - Igualmente Jesús Javier.

NARRADOR- Y en un gesto completamente natural de cariño y agradecimiento, había levantado una mano rozando su mejilla antes de perderse por la puerta del dormitorio: El permaneció unos segundos inmóvil.... Petrificado. La mejilla le ardía ; el suave roce de la femenina mano resultó ser una caricia de Dulzura inmensa. Lentamente fue a su cuarto desnudándose de un modo maquinal y se dejó caer sobre el lecho con las manos cruzadas bajo su cabeza y la mirada perdida en el infinito.... No supo jamás cuando llegó a cerrar los ojos. Lo que si sabía bien era como ahora la cama le estorbaba y rogaba a Dios que aquel dichoso reloj diese el numero suficiente de campanadas para que la puerta se abriera y sus sobrinos irrumpiesen cantando y riendo en aquella habitación.

Cuando sonaron las 8 no pudo aguantar mas y poniéndose los pantalones salió del cuarto para entrar en el contiguo donde los niños hechos un ovillo con las sabanas, uno con su cabeza mirando hacia la almohada y la otra viceversa... Parecían encontrarse en el mejor de los mundos. Sintió un verdadero dolor al despertarles pero si no hablaba pronto con alguien, iba a explotar. Lo hizo con todo cuidado para que no se armase el alboroto y cuando los críos lograron aclarar sus somnolientos ojillos, salieron los 3 para encaminarse al lavabo señalándose unos a otros con el dedo índice en la boca que debían guardar silencio. Al pasar por la puerta de la alcoba matrimonial, el niño siguiendo las instrucciones dadas por el en bajísima voz entreabrió la puerta de este asomando al interior su pequeña cabeza volviendo luego a cerrar y yendo luego junto a los otros para decirles en el mismo tono mantenido hasta allí;

ALVARITO - Papá no ha regresado aun y mamá duerme profundamente.

JESÚS JAVIER - Entonces vamos a realizar una sencilla operación....

NARRADOR - Habla el mientras el trío penetra en el cuarto de baño para efectuar unas rápidas abluciones y las funciones naturales del cuerpo humano al llegar un nuevo día.

JESÚS JAVIER - ¿ Queréis ayudarme a preparar el desayuno para llevárselo a mamá ?

NARRADOR- Sus sobrinos aceptaron encantados por la novedad que para ellos suponía y al acabar se dirigieron a la cocina donde el pontevedrés ayudado por las indicaciones de los niños en el sentido de donde estaba guardada cada cosa, preparó un suculento desayuno que luego introdujo en una monumental bandeja y con todo ello el trío se encaminó hacia la alcoba matrimonial abriendo de nuevo el crío con sumo cuidado la puerta y entraron los tres con el mayor sigilo. Susana dormía profundamente con las manos bajo su almohada y la cabeza vuelta; aquella esplendida mata de pelo caía a lo largo de su cuerpo semi cubierto por una sabana y los desnudos brazos mostraban a la altura de sus hombros la delicadeza de un fino salto de cama que tranquilizo al hombre sobre su reacción al despertar: Depositó la bandeja sobre una de las mesillas y entonces los críos incapaces de aguantar mas el profundo silencio, gatearon a la cama precipitándose sobre su madre mientras que llenaban de besos aquella maravillosa cara y decían;

ALVARITO - Vamos mamá: Levántate y veras que sorpresa.

PALOMA - " Despielta mami que te tlaemos el asiyuno ".

NARRADOR - Ella por fin abrió sus esplendorosos ojazos y tras corresponder a las caricias de los niños miró a donde estos le señalaban viendo la bandeja; luego a el que permanecía respetuosamente alejado y dijo enviándole una sonrisa que le dio la mas clara idea de como debió ser la que Nuestro Señor dedicó al final del sexto día a todo lo creado, expresando luego;

SUSANA - Buenos días.

JESÚS JAVIER - Buenos cuñada.

SUSANA- Pero por favor: ¿Por que te has molestado? ¿Quieres alcanzarme esa bata?

NARRADOR - Se apresuro a complacerla y la mujer incorporó medio cuerpo cubriendo con lo recibido el finísimo salto de cama. Los pequeños se aposentaron en el suelo y el traslado hasta ellos 3 tazas, amen de los bollos correspondientes; luego colocó la bandeja a tíro de la mujer y tomó asiento junto a los niños que de vez en cuando volvían a subir al lecho para regresar portando magdalenas, pastas y galletas que repartían entre los 3, dedicándose todos a desayunar con gran contento general.

Cuando acabaron y en tanto que ellos tres volvían a la cocina con los vacíos recipientes, Susana se puso en pié para ir al baño. Luego mientras ella realizaba las tareas de limpieza en la casa. los otros salieron al jardín donde estuvieron jugando con el columpio y todo cuanto se les ocurrió ; entre vaivenes, carreras y risas fue pasando la mañana: Cerca ya la hora de comer apareció Álvaro que tras saludarles de pasada se metió en el baño; cuando este quedó libre entraron los juguetones allí para lavarse las manos y luego se pusieron a la mesa todos para iniciar el " agapito ":
La charla se desarrollaba en torno al trabajo del hermano mayor lo que aprovechó el pequeño para decir;

JESÚS JAVIER- Ya está bien, Álvaro: Te estas matando poco a poco. Nuestros motivos son grandiosos pero ningún ideal del mundo puede exigir a una persona mas de lo que su cuerpo pueda resistir... Tómatelo con un poco mas de calma o nos quedaremos sin el mejor representante en las Cortes que haya tenido jamás Pontevedra.

ÁLVARO - Como se nota tu ignorancia sobre lo que es el trabajo realizado por mí, pequeño: Esto es una verdadera Jungla y como en todas ellas, animal que se descuida es devorado por los demás: Para ti claro, resulta imposible comprenderlo acostumbrado a la Paz y dulzura del pázo donde resides.

SUSANA - A propósito. ¿ Cual es tu labor allí ?

JESÚS JAVIER - Bueno.... De todo un poco.

ÁLVARO - Di que disponen de una de las fincas mas hermosas y productivas de nuestra tierra; la grandiosidad de sus campos, la sombra y el fruto de los innumerables árboles así como la inviolable Paz que allí se respira, convierten tal lugar en un verdadero Paraíso y este es su guardián.

ALVARITO - Tío. ¿ Alguna vez nos vas a llevar allí ?

JESÚS JAVIER - Naturalmente Alvarito: Tenemos que pasar allí un Verano respirando aquel Aire purísimo, jugando entre los árboles y desplazándonos algunos días a las cercanas playas para gozar de aquellas cristalinas aguas así como las brisas marinas por entre los pinos de nuestra tierra que no son santos pero hacen milagros en la Salud de las personas.

PALOMA - Javichus... ¿Y esta " talde donde ilemos" ?

NARRADOR - Al ir a contestar, recordó de pronto el compromiso con sus amigos.

JESÚS JAVIER - Esta tarde,,, No vamos a poder salir, bonita.

ÁLVARO - ¿ Tienes que acudir a algún sitio ?

NARRADOR - Pregunta el mayor seguramente con la idea de facilitarle información si esta era precisa.

JESÚS JAVIER - Bueno... Es que había quedado en ver a los compañeros con quien vine para salir a dar unas vueltas por ahí ; creo que han descubierto unos bares que les han llamado mucho la atención.

ÁLVARO - Ya me supongo a cuales te refieres. Me parece muy bien que te diviertas pero ten cuidado: Las... Camareras que atienden esos bares tienen como principal misión el que los clientes se dejen allí el dinero, cuanto mas mejor y me disgustaría que hicieras " el primo ".

JESÚS JAVIER- No te preocupes: Vamos con Enrique el coruñes y ese me parece que se las sabe todas.

ALVARITO- Entonces tío... ¿ No salimos hoy ?

NARRADOR - La cara del crío era todo un poema mientras preguntaba.

JESÚS JAVIER - Ya les he dado mi palabra para esta tarde pero mañana os prometo que el día entero será para vosotros.

NARRADOR - Comenzaron a hacer planes para el día siguiente. Álvaro al acabar la comida dijo que se iba a dormir un rato y que estudiasen lo mas oportuno para ellos pues a el le aguardaba al día siguiente el trabajo mas duro de toda la semana y no sabía cuando iba a regresar. Susana propuso preparar una comida campestre y subir hasta un precioso lugar en la provincia de Segovia al otro lado del puerto de Navacerrada llamado la boca del Asno, explicando;

SUSANA - Es una excursión que realizábamos mis compañeros de estudios y yo, combinada con la visita por la mañana al castillo de Manzanares el real con lo que resulta maravillosa.

NARRADOR - La proposición fue aceptada por la total unanimidad y luego se levantó el pontevedrés para telefonear a la pensión donde estaba Miguel y acordaron la hora de cita para las siete de la tarde; tomaron después café y emprendieron una intrincada partida de "Parchís " con los pequeños hasta que dieron las seis; entonces tras escuchar unas breves indicaciones de su cuñada sobre la ubicación de la calle Fúcar se dispuso a marchar hacia ella siendo despedido en la puerta por el trío que agitaba los brazos diciéndole que tuviera cuidado la mujer y que volviese pronto sus hijos.

Salió a Serrano subiendo al 51 al llegar este y se apeó frente a Cibeles ; allí descendió lento por el paseo del prado hasta llegar a la plaza de Carlos V. Luego ascendió por Atocha tomando la cuarta calle a la derecha y la recorrió despacio buscando la casa de huéspedes ; el 1.500 de Enrique aparcado frente a una de ellas le indicó hacia donde tenía que ir. En la acogedora sombra del portal le esperaban sus 3 amigos y luego de saludarse, subieron todos al coche y comenzaron el recorrido yendo a tomar unos ribeiros al bar de su paisano sito en las cercanías de las Cortes.

Allí volvieron los juramentos de "uno para todos"... Etc. Tras ello salieron de allí para empezar a recorrer " bares especiales " entre el entusiasmo de sus compañeros al cual y por mas esfuerzos que hacía, no lograba sumarse.

¿ Que le ocurría? Las jóvenes que le presentaban sus amigos al conocerlas ya de noches anteriores hacían lo imposible por sacarle de su abstracción sin mucho éxito pese a ser algunas muy agraciadas pero era inútil; hacia cualquier lugar oscuro que enfocaba la mirada creía ver a Susana con sus hijos diciéndole adiós: Luchaba por librarse de aquella obsesión pero el resultado de la pelea era francamente desastroso.

Pasadas las 10 entraron en un "club" donde sus acompañantes le informaron que todas las chicas eran paisanas... Mientras los otros se " liaban " con ellas el permanecía sentado en alta banqueta, con los codos apoyados sobre el mostrador y jugueteando con el vaso donde un líquido Rojo al ser movido hacía tintinear contra el cristal los cubitos de Hielo que contenía.

De pronto alguien se colocó a su lado para interesarse por su abatido estado de animo y la miró distraídamente: Debía haber sido bonita..... Incluso unos años atrás quizá presentase una estructura física parecida a Susana ; ahora el paso del tiempo y los excesos de la vida que soportaba habían destruido gran parte de su belleza. Le cayó simpática sin saber por qué y la invitó a unas copas mientras hablaban de su lejana tierra ; resultó ser nacida en Caldas de Reyes y la proximidad de sus poblaciones hizo que la conversación discurriese sobre los puntos conocidos por ambos que resultaron ser muchos. Cerca de las 11 al quedarse los 2 callados tal vez inmersos en sus recuerdos, ella expresó ;

MARISOL - Paisano... A ti te pasa algo mas que la " morriña " del terruño: No es posible tal abatimiento por ese motivo.

NARRADOR - La miró sin saber como hablar. ¿ Que le pasaba ? Quisiera saberlo el. O tal vez lo sabía demasiado bien mas no quería darse por enterado... Pero necesitaba y mucho sincerarse con alguien y aquella mujer con su experiencia a lo mejor le podía ayudar.

JESÚS JAVIER - Tienes razón. Al llegar aquí he conocido a mis sobrinos a los que nunca había visto personalmente; son 2 inquietos " rabistrajos " que me tienen sorbido el seso.

MARISOL - Hay algo mas...

NARRADOR - Mueve ella la cabeza no muy convencida, antes de seguir;

MARISOL - Esos sobrinos tuyos... ¿ No tendrán por casualidad una madre ?

JESÚS JAVIER - ¡ Claro ! Mi cuñada.

MARISOL - Joven y bonita...

JESÚS JAVIER - Asombrosamente boni... Pero tu... ¿ Como sabes eso ?

NARRADOR - Contesta ella con amarga sonrisa;

MARISOL - Muchacho,,, De algo me tenían que servir los años pasados al pié de este mostrador escuchando confidencias y desahogos de todo tipo. Su marido... ¿ Vive con ella ?

JESÚS JAVIER - Pues... Si y nó: Se pasa mas tiempo fuera de la casa que en el interior.

MARISOL - Y los deja abandonados... ¿No es así?

JESÚS JAVIER - Mas o menos así es.

MARISOL - Y tu estas preocupado por... Ellos.¿No?

JESÚS JAVIER - Pareces adivina, Marisol.

MARISOL - Experimentada solamente.

NARRADOR - Torna a sonreír la mujer en lo que le señala;

MARISOL - Mira; aquí hay un teléfono: ¿ Por que no les llamas ?

JESÚS JAVIER - Es una excelente idea.

NARRADOR - Repone mientras saca de su bolsillo un papel en el que lleva apuntado el número para luego introducir unas monedas en el aparato y marcar; tras un par de timbrazos, al otro lado de la línea resonó la cantarina voz de su cuñada:

SUSANA - ¿ Sí ?

JESÚS JAVIER - Hola Susana: Soy Jesús Javier.

SUSANA - ¿ Te ha ocurrido algo ?

NARRADOR - Había cierta inquietud en la pregunta.

JESÚS JAVIER - Nó... No te asustes: Solo quería... Saber como estabais...

NARRADOR - La explicación era Pueril por demás y los segundos que tardó en sonar la voz de ella le hicieron sentirse un tanto ridículo pero cuando por fin llegó, había en el tono de la mujer una extraña dulzura.

SUSANA - ¡ Menos mal ! Bueno: A tu hermano le llamaron unos colegas y salió poco después de irte tu diciéndome que ignoraba cuando podría volver... A propósito: ¿ Que tal lo estas pasando?

JESÚS JAVIER - Bien...

NARRADOR - Contesta el por decir algo pero por supuesto con una voz mas falsa que Judas.

JESÚS JAVIER - ¿ Y tú ?

SUSANA - Pues... Te lo puedes imaginar. Los niños acaban de dormirse para estar mañana bien descansados y yo... Trato de entretenerme con un libro.

JESÚS JAVIER - ¿ Y lo consigues ?

SUSANA - ¿ A quien le importa eso ?

JESÚS JAVIER - A mí, por ejemplo.

NARRADOR - Tornó la " voz de Miel " al reponer.

SUSANA - Pues tu procura pasártelo en grande que yo ya estoy acostumbrada; cuando acabe de leer. me acostaré.

JESÚS JAVIER - Esta bien: ¡ Hasta luego !

SUSANA - Lo mismo digo.

NARRADOR - Colgó el volviendo junto a Marisol que esperaba pacientemente a que terminase y su voz al dirigirse a ella era lacerante al máximo;

JESÚS JAVIER - ¡ Sola...! ¿ Lo entiendes paisana ? ¡¡ Otra vez sola !!

MARISOL - ¿ No lo voy a entender...?

NARRADOR - Y su sonrisa se hizo aun mas triste antes de expresar lo que tal vez a elle misma le hubiera gustado tener en tan peregrino caso;

MARISOL - ¿ Y a que esperas para ir a consolarla ?

JESÚS JAVIER - ¿ Tu crees que debo...?

MARISOL - Eso tienes que razonarlo tú.

NARRADOR - La decisión fue rápida. Tras una breve disculpa a sus amigos y la entrega del papel con el número de teléfono por si querían comunicarle algo, pagó una nueva " ronda" diciendo luego a la mujer;

JESÚS JAVIER - ¡ Adiós Marisol ! Y gracias por todo.

MARISOL - Adiós paisano y si vuelves a sentirte decaído, aquí me encontraras.

NARRADOR - Salió disparado: Detuvo al primer taxi que vio libre y tras darle la dirección de la casita, salieron lanzados hacia ella; a esas horas ya se circulaba con cierta facilidad y en pocos minutos estaban frente a la puerta del hotelito. Pago la carrera quedando en tierra para luego cruzar el jardincillo e hizo sonar el timbre: A los pocos segundos se escuchó al otro lado de la puerta la voz de su cuñada preguntando;

SUSANA - ¿ Quien es ?

JESÚS JAVIER - Soy yo, Susana: No he podido venir antes.

NARRADOR - La puerta se abrió silenciosamente y quedaron frente a frente, mirándose... ¡ Sin cruzar palabra ! Por un instante semejaron dos bellas esculturas contemplándose admiradas ; daba esa sensación el hecho de no existir dialogo entre ambos pero ni la mas ardiente declaración de Amor tendría la fuerza expresiva del cruce aquel de miradas. Al fin atinaron a reaccionar y entraron al salón, donde ella preguntó cuando pudo articular algo;

SUSANA - ¿ Has cenado ?

JESÚS JAVIER - Nó.

SUSANA - Voy a preparar algo rápido ; yo tampoco tenía hambre pero ahora comeré cualquier cosa..... ¡ Contigo !

NARRADOR - Desapareció al entrar en la cocina. Ni siquiera había preguntado por que la rápida vuelta del varón, ni le era preciso. ¡Lo sabía! Así como el también resultaba conocedor de que aquella femenina soledad le hacía un daño inmenso y en lo que el pudiera remediarlo, tal hecho no se produciría.

Volvió Susana con una bandeja llena de comida fría y cenaron en silencio, prendido cada uno en la mirada del otro y comunicándose a través de ella los propios sentimientos: Preparó luego café para contrarrestar la frialdad de los alimentos trasegados mientras el recogía la mesa. Como si la ingestión del caliente liquido hubiera sido una señal convenida por ambos, comenzaron a charlar y como el tema que tenían mas a mano eran los niños, sobre ellos versó la conversación.

Después jugaron a las cartas aunque si al día siguiente alguien hubiese obligado al pontevedrés a que clase de juego, ni bajo pena de muerte hubiera sido capaz de recordar a que demonios habían jugado. Esto que puede parecer extraño, resultaba natural pues en el curso de cada partida algunos naipes fueron a parar bajo la mesita sin que en la siguiente ninguno advirtió que faltasen dentro de la baraja...

Echaban una carta tras otra y recogía la baza quien primero alargaba la mano fuera suya o nó. Daba lo mismo puesto que como los mutuos ojos estaban " clavados" en la cara del "Rival", tiraban de cada naipe por inercia hasta que se terminaban los que había sobre el verdoso tapete y luego volvían a empezar.

Y cuando ambos se sintieron suficientemente llenos con la presencia del otro se pusieron en pié..........
Desde el centro del comedor, aun tuvieron la formidable valentía de expresar un "buenas noches" acaramelado y luego cada uno se encaminó hacia su respectiva habitación.

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